
La presión fiscal en el Principado se dispara hasta un 46% desde 2019 sin que mejore la calidad de los servicios públicos. Mientras tanto, el acceso a la vivienda se agrava y empuja a jóvenes y trabajadores a abandonar la región.
Asturias recauda más que nunca, pero esa bonanza fiscal no se traduce en bienestar para sus ciudadanos. Así lo denuncia Andrés Ruiz, economista, diputado en la Junta General del Principado y presidente del Partido Popular de Gijón, quien advierte de un “infierno fiscal” que asfixia a familias y frena el futuro de los jóvenes.
Pero el problema fiscal no llega solo. La crisis de la vivienda se ha convertido en un factor agravante. El impuesto de transmisiones patrimoniales —ligado directamente a la compraventa de inmuebles— prácticamente ha duplicado su recaudación, evidenciando un mercado tensionado donde acceder a una casa es cada vez más difícil.
El resultado es una tormenta perfecta: más impuestos, precios al alza y menos oportunidades. Jóvenes y trabajadores encuentran cada vez más obstáculos para quedarse a vivir en Asturias, alimentando un problema demográfico que ya es estructural.
Desde el Partido Popular de Asturias apuntan directamente a la gestión del Gobierno de Adrián Barbón. “El problema no es lo que pagan los asturianos, sino cómo se administra ese dinero”, sostienen. Frente a ello, proponen una batería de medidas centradas en aliviar la carga fiscal: rebajar el IRPF, eliminar el impuesto de sucesiones y reducir la presión sobre la vivienda.
En un contexto de creciente recaudación, la pregunta que sobrevuela el debate es clara: ¿por qué los ciudadanos no perciben una mejora en su calidad de vida? Para Ruiz, la respuesta pasa por un cambio de rumbo. “Asturias necesita soluciones reales”, concluye.





